Matanza de Baguz, en Siria: un bombardeo estadounidense que
asesinó a 80 civiles, en su mayoría mujeres y niños.
Es muy probable que no hayan oído hablar nunca de la matanza de
Baguz, ocurrida en Siria, en marzo de 2019, cuando los F-15
estadounidenses bombardearon a la población civil, asesinando a 80
personas al menos, en su mayoría mujeres y niños.
No han oído hablar de ello porque los medios de intoxicación
callaron, como es costumbre entre los portavoces de la OTAN.
Utilice un buscador a ver si encuentra algo por algún rincón de
internet.
Los medios tejieron la consabida cortina de humo: en Baguz se
entabló una “batalla por el último reducto” del Califato Islámico,
dijo El País (1).
Ahora a las masacres las llaman así: batallas.
No hubo tal batalla. Los mismos medios que promovieron la falsa
historia difundida por el Pentágono, que se trató de una “batalla
por el último reducto” del Califato Islámico, cambiaron de
lenguaje: fue una masacre de decenas de civiles.
Después del engaño, el New York Times se enorgulleció de haber
destapado el fraude (2).
El lenguaje había cambiado y dieron la oportunidad al Pentágono de
edulcorar la matanza. Fue un bombardeo con las mejores
intenciones. Se produjo “en los últimos días de la batalla contra
el Califato Islámico, cuando los miembros de la otrora feroz
organización estaban acorralados en un campo de tierra junto a una
ciudad llamada Baguz”.
También era mentira.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos estaba intentando bombardear
los emplazamientos del ejército regular sirio en las afueras de
Baguz, en un intento de eliminar su presencia en esa parte de la
frontera y entregar el control de la misma a sus sicarios kurdos
de las FDS.
En marzo de 2019 no había terroristas del Califato Islámico en
Baguz. Era entonces y sigue siendo ahora una ciudad dominada por
los kurdos, aunque hay puestos de control de ejército regular
sirio en las afueras, algo muy común en el este de Siria.
Mientras que el ejército estadounidense se posicionó a lo largo
de toda la frontera sirio-irakí, desde Hasakah en el norte hasta
Al-Tanf en el sur, para dividir a las fuerzas de la resistencia
siria, la zona de Baguz fue y sigue siendo el único cruce que no
lograron controlar.
A causa de ello, ha habido y sigue habiendo muchos ataques con
misiles y aviones no tripulados estadounidenses e israelíes en esa
zona fronteriza estratégica, tanto antes como después de la
masacre de Baguz, todos dirigidos a las fuerzas sirias, iraníes e
irakíes.
La masacre de Baguz recuerda el bombardeo de Estados Unidos en
septiembre de 2016 contra las tropas sirias apostadas en la
montaña de Thardeh, detrás del aeropuerto de Deir Ezzor, que ayudó
al Califato Islámico a apoderarse de esa posición estratégica.
Entonces, un bombardeo cuidadosamente planificado por las
fuerzas aéreas estadounidenses y australianas, que duró una hora y
mató a más de 120 soldados y fue calificado simplemente de un
“error”. Los medios de comunicación occidentales no cuestionaron
esa absurda explicación, ni preguntaron cómo no se corrigió un
“error”, que permitió al Califato Islámico tomar la montaña.
En todo el mundo los medios de comunicación lavan la cara de las
sanguinarias guerras de agresión de la OTAN.
La mentira florece, hasta que la verdad APARECE.